"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

martes, 7 de febrero de 2012

Adiós a Antoni Tàpies, uno de los genios del arte de vanguardia



Un color, el gris; un símbolo, la equis; una letra, la T; un número, el cuatro. Estos son sólo algunos de los rasgos característicos de las obras del pintor y escultor Antonio Tàpies, uno de los máximos exponente del arte de vanguardia del siglo XX. El artista que padecía un delicado estado de salud desde hacía tiempo, perdió la vida ayer a los 88 años.
Proveniente de una familia burguesa y catalana, tuvo su primer contacto con el arte contemporáneo gracias al número extraordinario de Navidad de la revista catalana  “D´Ací i d´Allà”. En este número aparecían reproducciones de las obras de artistas de la talla de Picasso, Braque o Juan Gris. Y aunque empezó los estudios de derecho, terminó dejándolos para seguir con sus dos grandes pasiones, el dibujo y la pintura. Una enfermedad pulmonar le hizo permanecer en diferentes sanatorios durante un largo periodo. Tiempo en el que perfeccionó su técnica y en el que reprodujo  obras de Van Gogh o Picasso;  se interesó por la historia de la filosofía de la mano de Nietzsche, Heidegger o Sartre;  y conoció la música romántica, lo que le permitió acercarse aun más a la ideología del romanticismo y del posromanticismo alemán.
Sin embargo, al igual que a otros muchos artistas, la segunda Guerra Mundial, así como la Guerra Civil española, le marcaron profundamente en su quehacer diario y fueron reflejadas en sus obras. Cuadros que plasman la denuncia y la protesta contra la dictadura a través de esos tonos color tierra o mediante el color grisáceo-negruzco de la pólvora. Usando todo tipo de materiales artísticos y no artísticos como son las telas, las cuerdas, el papel o la gomaespuma. Cuadros como "Gran pintura gris" (1955), "Cuadros grises sobre marrón" (1959) o el cartel del centenario del Fútbol Club Barcelona (1999) en los que aparecen cruces, la famosa T de su apellido o el número 4, en referencia a los cuatro elementos y puntos cardinales. Una inspiración que fue más allá con esculturas como "Homenaje a Picasso" (1990) o "Nube y silla" (1990). Pero también dejó huella en la literatura con obras como "La práctica del arte" (1971) o "Valor del arte" (2001).
Todo un legado, que se ha visto reconocido a través de casi medio centenar de galardones como la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes del Ministerio de Cultura de España (1981), el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1990), la Medalla Picasso de la UNESCO (1993), el Premio Velázquez de Artes Plásticas del Ministerio de Cultura de España (2003) o el nombramiento de Marqués de Tàpies por el rey Juan Carlos I (2010).




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