"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

jueves, 23 de febrero de 2012

El precio de la vida


Hay gente hecha de otra pasta, valiente, atrevida, comprometida, que sacrifica su vida día a día para informar, para contar lo que sucede in situ, en primera línea. Aun sabiendo que corren el riesgo de perder lo más valioso que tenemos, la vida. Según un informe del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), al menos 46 periodistas perdieron la vida en 2011, y 179 escritores, editores y fotoperiodistas fueron encarcelados en todo el mundo, lo que supone un aumento del 34% respecto al año anterior.
Periodistas que se trasladan a países en conflicto como son los países árabes, Angola, Níger, Etiopía, Colombia, Filipinas, la India, Turquía o Chechenia. Lugares en los que sufren el control y la manipulación de la información por parte de las guerrillas y los gobiernos corruptos. Un trabajo que realizan con el fin de cubrir y dar a conocer esos acontecimientos a la población. Enfrentándose a unos riesgos que pueden conllevar a un fatal desenlace, la muerte.  Y esto es lo que ocurrió el pasado miércoles en la ciudad siria de Homs, cuando el fotógrafo francés Remi Ochlik, de la revista "Paris Match", y  la periodista estadounidense Marie Colvin del periódico "Sunday Times", perdieron la vida en un bombardeo contra el centro de prensa de la ciudad.
Marie Colvin llevaba más de 20 años desempeñando esta profesión, había cubiertos conflictos en  Oriente Próximo, Timor Oriental, Chechenia, Kosovo y Sri Lanka. De hecho, hace 11 años mientras cubría la guerra civil de Sri Lanka perdió su ojo izquierdo al ser herida con metralla durante una emboscada. Sin embargo, eso no la impidió seguir desempeñando su vocación, y reafirmar que merecía la pena todo aquello, aún sabiendo que su vida estaba en peligro en cada conflicto. "Muchos de ustedes os debéis haber preguntado -u os estáis preguntando ahora - ¿vale la pena el coste en vidas, el desamor, la pérdida? es que vale la pena"
Para ella, cubrir una guerra significaba "tratar de encontrar la verdad entre la tormenta de la propaganda, de los ejércitos, tribus o terroristas. Y sí, significa tomar riesgos, no sólo para ti, sino también para las personas que trabajan de cerca de ti... Aun así ella estaba convencida de que era lo que tenía que hacer "alguien tiene que ir allí y ver lo que está pasando. No se puede obtener esa información sin ir a lugares donde se está disparando a la gente[1]".
Y así perdió la vida, informando, trabajando, desempeñando su gran pasión, el periodismo.



[1] En noviembre de 2010 Marie Colvin, pronunció un discurso en la iglesia de St Bride en conmemoración a los 49 periodistas muertos en lo que va de siglo por conflictos bélicos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario