"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

jueves, 16 de febrero de 2012

Niños marcados por las ilusiones frustradas de sus progenitores



Ser los número 1, lograr el oro, o recibir el máximo número de galardones durante sus carreras profesionales, son sólo algunos ejemplos de las presiones a las que muchos jóvenes deportistas de competición están sometidos día a día. Unos logros que exigen duras jornadas de entrenamiento de entre 3 a 5 horas diarias los 7 días de la semana, en las que no hay vida más allá del club o de sus casas. Como si estuvieran encerrados en una burbuja de la que no pueden salir. Una infancia marcada por el estrés que este esfuerzo genera, por el ansia de satisfacer a sus progenitores, por la búsqueda del reconocimiento y el apoyo familiar; y que muchas veces va acompañado por la falta de relaciones interpersonales con otros niños. Pero, ¿por qué los padres exigen unos resultados que muchas veces van más allá de las capacidades físicas y emocionales de los chavales? ya sea por el beneficio económico, por satisfacer unos deseos o ilusiones frustradas del pasado o por conseguir que sus hijos lleguen a ser grandes profesionales, considerando sus éxitos como propios; estas ambiciones pueden acarrear efectos negativos tanto en la salud metal como en la física de los niños.

Numerosos han sido los escándalos que han salido a la luz sobre las presiones que padres, entrenadores y/o de las organizaciones o asociaciones deportivas ejercen sobre los jóvenes deportistas de competición. Desde los casos de las niñas que practican gimnasia artística o rítmica, y el estricto control de las calorías ingeridas al que están sometidas y por consiguiente,  los trastornos alimenticios que eso conlleva, sumado al paso de niña a mujer y los cambios físicos a los que se enfrentan como el ensanchamiento de las caderas o el aumento de los pechos. Pasando por los menores de edad que se dedican al boxeo, y lo que un mal golpe les puede provocar, tanto a corto como a largo plazo, ya sean los daños cerebrales irreversibles, los trastornos en la movilidad o la pérdida de memoria.

Un debate que se vuelve plantear tras las polémicas memorias de la ex tenista española Arantxa Sánchez Vicario, en la que además de repasar su carrera como la ex número uno mundial, deja entrever esa dura infancia y adolescencia en la sus progenitores ejercían una actitud sobre protectora sobre ella, la cual acabó anulando su personalidad;  o la denuncia pública de la ex bailarina de la compañía de Ballet Teatro de La Scala, Maria Francesca Garritano de como el afán por la búsqueda de la perfección personal, fomentada también por los directivos de la compañía, ha llevado a numerosos bailarines de la compañía a la anorexia, la bulimia o el consumo excesivo de laxantes.

Pero, ¿debe alcanzarse la fama a cualquier precio?, ¿deben los jóvenes deportistas de competición vivir como adultos y someterse a unas presiones y a un estrés impropio de niños, cuando otros chavales de su edad están jugando y divirtiéndose?. Y lo que es peor, ¿qué pasa cuando se retiran?, ¿cuando dejan de ser los número 1? ¿cómo es su vida después del deporte?, ¿se puede recuperar esa infancia perdida?.

No hay comentarios:

Publicar un comentario