"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

lunes, 15 de julio de 2013

San Fermín, una de nuestras fiestas más internacionales



Como amante de los eventos multitudinarios, culturales y de los toros, no podía faltar a una de nuestras fiestas más internacionales, gracias, entre otras cosas, a la difusión que hizo el escritor estadounidense Ernest Hemingway a través de su libro “Fiesta”, “Los sanfermines”. 
Después de muchos años intentándolo, por fin llegó el día de acudir. Un viaje de ida y vuelta, quizás algo breve, pero que sin embargo me ha permitido saborear parte de la esencia de esta festividad y que sin duda ha aumentado aun más mis ganas de volver en los próximos años.
Gente, gente y más gente, todos vestidos de blanco y rojo, ya fuesen autóctonos, de otros puntos de la península o provenientes del extranjero. Algo que ya para empezar te pone los pelos de punta.
Durante nueve días muchas son las actividades que se desarrollan: las charangas, las comparsas y las peñas recorren el casco antiguo animando las fiestas a los visitantes y autóctonos, las ferias con sus atracciones, las actividades para los niños, los fuegos artificiales, los conciertos… Sin embargo, el evento estrella son los encierros.
5 minutos antes de las 8 de la mañana, muchos son los corredores que en la cuesta de santo Domingo  invocan la protección y ayuda del santo cantando 3 veces el mítico  cántico “A San Fermín pedimos por ser nuestro patrón, nos guíe en el encierro dándonos su bendición. ¡Viva San Fermín! ¡Viva!”. Para dar paso, a las 8 de la mañana,  tras el lanzamiento de los cohetes a la apertura de la puerta de los corrales donde las reses han pasado la noche. 
6 toros y dos grupos de cabestros, unos al principio guiando a los toros y otros para recogerlos, recorren 848,6 metros pasando por la Plaza Consistorial, girando después por la calle Mercaderes, para llegar a la calla Estafeta que conduce al callejón de la  Plaza de Toros. A lo largo del recorrido hay vallas para que los más atrevidos y curiosos puedan ver el encierro, sitios bastante demandados sobre todo, las vallas del callejón llegando la gente a coger sitio incluso 5 horas antes del encierro. Para que las reses no se extravíen ni se detengan están los pastores vestidos de verde[1]. Por lo general, el recorrido es rápido, un visto y no visto, ya que todo transcurre en poco más de 2 minutos, aunque en alguna ocasión ha durado hasta 30 minutos[2]. Una vez terminado el recorrido las reses bravas atraviesan la plaza para entrar en los toriles y posteriormente sueltan las vaquillas para que los mozos las toreen. El último encierro de sanfermines 2013, fue rápido y con apenas cinco heridos. Y como era de esperar, la despedida fue a lo grande, la plaza de toros estaba llena hasta la bandera. No sólo estaban abarrotadas las gradas, sino que también muchos fueron los que se animaron a capear a las reses, unos con mejor suerte que otros, aunque en mi opinión, se aglomera bastante gente en el ruedo, y las vaquillas están más aturdidas que otra cosa.    
Y aunque este año ha bajado un 13% el número de corredores[3], aun siguen siendo muchos los inexpertos nacionales e internacionales que se juegan su suerte delante del toro. De hecho este año, 6 han sido los heridos por asta y 44 trasladados por traumatismo. Unos sanfermines que empezaron muy “lights”, ya que los 5 primeros días no hubo ningún incidente, pero que sin embargo el sábado 13 fue dramático debido al tapón que se produjo en la entrada de la plaza, y en el que un joven resultó herido de extrema gravedad y otros 18 corredores tuvieron que ser trasladados a centros hospitalarios[4].
Unas fiestas que comenzaron hace ya 9 días con el chupinazo y en el que el calor, el alcohol, la fiesta y los toros no han faltado, y que terminaron ayer con el “pobre de mí”, y pensando que cada vez queda menos para "San Fermín 2014". Olé.


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