"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

"Muchacha en la ventana" de Salvador Dalí

lunes, 15 de diciembre de 2014

Neuhaus, los chocolates belgas por excelencia

Este fin de semana tocaban compras navideñas, y la verdad es que últimamente opto por llevar algo típico de la gastronomía del país, y como lo de las cervezas no lo veía muy claro, pues que mejor idea que llevar chocolates, uno de los placeres más representativos de Bélgica.
La verdad es que la elección del establecimiento donde comprar los chocolates era difícil. Ya que en la capital belga existen numerosas cadenas de chocolate de prestigioso renombre como “Godiva” o “Leonidas”. Finalmente, me decliné por la cadena “Neuhaus”. Quizás porque el tema de ir a la fábrica, ya había surgido en alguna que otra ocasión, pero nunca lo habíamos llevado a cabo.
Tengo que contar que los orígenes de esta marca, son de lo más curiosos. Por lo visto, la idea inicial no era para nada la de fabricar chocolates, sino que nació como un comercio mitad panadería mitad farmacia. En el año 1857 tanto a Jean Neuhaus como a su cuñado, no se les ocurrió otra cosa que camuflar el poco agradable sabor de los medicamentos con chocolate para hacerlos un poquito más dulces. Con los años esta técnica se fue perfeccionando hasta que en 1912, el nieto de Neuhaus sacó a la venta los primeros pralinés[1].
Así que, el sábado por la mañana temprano, me dirigía a la fábrica de chocolates de “Neuhaus”,  (Postweg, 2 Sint –Pieters Leeuw) para hacer mis compras. La aventura comenzaba en el metro línea 5 y amarilla dirección Erasme, 30 minutos más tarde llegaba a esa parada,  a continuación sólo tenía que andar 10 minutos más para llegar a nuestro sabroso destino.
Allí había chocolates para empacharse con sólo mirarlos. Bombones, chocolatinas, pastas, mermeladas, tés…todos de diferentes sabores. Era el paraíso para los más golosos. Pero quizás lo mejor de todo, no sólo era la variedad que había sino que todas las clases se podían probar. Además, había diferentes promociones con precios bastante asequibles, por lo que el trayecto hasta allá merecía la pena. De hecho, podías ver como dos trabajadoras iban haciendo los paquetes, mientras otros trabajadores iban reponiendo las cajas que faltaban. Creo que eso es algo muy importante, poder probar el producto antes de llevártelo. Así siempre sabrás si el producto merece la pena o no.
Así que si venís por Bruselas a pasar unos días, además de visitar la “Grand Place”, el “Manneken Pis” o el “Atomium” os recomiendo visitar la fábrica de chocolates de “Neuhaus”. Merece la pena.


lunes, 8 de diciembre de 2014

La tradicional fiesta de san Nicolás vista desde Bruselas

Si la semana pasada ya olía a Navidad en Bruselas por los cambios de temperatura, los mercadillos navideños, y el color rojo como protagonista en muchos escaparates. Este fin de semana se esperaba la visita del rey por antonomasia en estas fechas, la figura más preciada y querida por los más niños y soñadores. San Nicolás.
El viernes por la mañana llegaba san Nicolás junto con su séquito en barco al Puerto de Bruselas, donde un millar de escolares le recibían para después sentarse en su regazo para leerle sus cartas. 
Al día siguiente, ya día 6 de diciembre, y día de San Nicolás, se celebra un desfile en honor a este,  por el centro histórico de Bruselas, empezando por la "Place de la Vieille Halle aux Blés" y pasando por "rue du Chêne", la "rue de l'Etuve" o la "rue Charles Buls".
Un desfile que no llegó a dos horas de duración y en el que tanto san Nicolás y su séquito como diferentes bandas de música, así como cabezudos fueron desfilando a la par que distribuyendo caramelos y chocolatinas entre los más pequeños. La fiesta concluyó con la llegada del Cortejo a la "Grand Place", donde desde el balcón del Ayuntamiento terminaron de lanzar las últimas golosinas. 
Una tradición que como cada año, los amigos del Manneken Pis y la ciudad de Bruselas celebran tanto para los más pequeños como para los turistas que se desplazan a la capital en estas fechas, y que me recordó a la tradicional Cabalgata de Reyes que nosotros tenemos en España. 
Hay que resaltar, que la fiesta de san Nicolás también se celebra, aunque con otras tradiciones, en otros países europeos como en los Países Bajos, Luxemburgo o Alemania. 
De hecho hace dos años, me encontraba en Alemania viviendo y recuerdo que ese día, cayó en día laboral y al llegar al trabajo me encontré encima de mi mesa unas chocolatinas y una tarjetita de buenos deseos. Así da gusto vivir estas fechas. 
 
                   




lunes, 1 de diciembre de 2014

Los mercadillos navideños. Primera parada… Aquisgrán

Si me preguntasen cuál es mi época del año preferida no tendría ninguna duda, el invierno. No sé si es porque coincide con mi cumpleaños o porque es Navidad, o por las dos cosas juntas. Pese a que pasen los años, creo que no hay cosa que más feliz e ilusión me haga que la magia que envuelve la navidad. Los mercadillos navideños, las luces, el ambiente, los encuentros, los regalos, la comida…
Aunque cada vez se adelanta más y algunos crean que cualquier día empezamos con los preparativos navideños en julio, yo espero impaciente estas fechas.
Por eso, una vez que comienza la temporada hay que empezar con las visitas obligadas a los famosos mercadillos navideños. Primera parada de este año, Aquisgrán (Alemania).

Hay que admitir que todos los mercadillos navideños se caracterizan por los mismos elementos. Sus puestecitos de regalos y adornos navideños, los puestos de comida y bebidas típicas de la zona, el jaleo y el ambientillo que se respira,  la felicidad que se irradia pese a las gélidas temperaturas.
Pese a todo, creo que cada mercadillo tiene su magia y se vive de una manera diferente, no se si por el entorno o por la compañía.  Pero cada vez me gustan más.
Salimos de Bruselas rumbo a Aquisgrán, una ciudad alemana, situada en la frontera, de la que nos habían hablado muy bien y recomendado para visitar su mercadillo navideño. El viaje comenzó algo caótico, ya que tuvimos que esperar 20 minutos en la estación, pero que después recuperamos y llegamos apenas 10 minutos más tarde. Tengo que reconocer que Aquisgrán me encantó, no sólo por el mercadillo en sí, sino por el entorno en el que estaba enmarcado, entre la catedral y el ayuntamiento, unas autenticas maravillas.
Además de pasear entre los puestos, degustamos un poquito de la gastronomía alemana, las famosas salchichas, “Rostbratwurst”  y “Currywurst”, la especie de pizza “Flammkuchen” o las típicas patatas rebozadas, conocidas como “Reibekuchen mit Knoblauchsoße”, todo ello acompañado del famoso vino caliente, "Glühwein" o el  "Eierpunsch" en todas sus variantes, ¡qué mejor manera de entrar en calor que esa!. Y ya que estábamos en Aquisgrán había que probar las famosas galletas “Printen”, aunque bueno tengo que admitir que no nos llamaron tanto la atención.

Un gélido día que nos pilló por sorpresa, pero que sin embargo no impidió que disfrutáramos de un magnífico día navideño en Aquisgrán.
La verdad es que creo que la Navidad es de esas cosas que o te encantan o detestas, de las que te evocan felicidad o tristeza. Pero que sin embargo, no dejan a nadie indiferente. 
Próximo mercadillo navideño…